10 Consejos para dejar a tu mascota en una residencia

“Dichosos aquellos que ven belleza en los lugares humildes donde otros no ven nada” Camile Pissarro

No siempre tenemos la posibilidad de llevar con nosotros a los miembros peludos de nuestra familia. A veces, las vacaciones, un puente, compromisos familiares o laborales, nos obligan a buscar una solución para que nuestras mascotas puedan estar cuidadas y atendidas durante nuestra ausencia.

A muchos dueños les preocupa dejar a sus mascotas en una residencia. Cuando intentamos entender  cómo nuestras mascotas perciben determinadas vivencias (separación, ansiedad, tiempo) involuntariamente tratamos de medirlo en términos humanos. Por tanto, desde nuestro punto de vista, al igual que nosotros sentimos pena cuando nos separamos de nuestras mascotas, pensamos que igualmente  ellos lo van a pasar muy mal, se van a sentir abandonados, echando de menos a sus dueños, y sin comprender el por qué de esta separación.

La realidad es que nuestras mascotas, especialmente los perros, no se sienten así. Su percepción de tiempo es diferente de la nuestra, no se recrean en el pasado, ni les preocupa el futuro. Nuestro perro nos recibe con el mismo entusiasmo cuando regresamos de un viaje de varios días o cuando volvemos de una corta estancia fuera de casa. Para él la alegría de reencuentro no se mide por el tiempo de ausencia, sino simplemente por volver a vernos.

Por supuesto, la llegada a una residencia es un cambio para el perro: un entorno nuevo, distintos olores, ninguno familiar… peor si está bien cuidado, alimentado y entretenido en seguida se adaptará al entorno y se sentirá como en casa. Cada perro es diferente, pero lo normal es que en uno o dos días se encuentren completamente adaptados a las nuevas rutinas.

A la hora de elegir una residencia es importante que tengamos la confianza de que nuestras mascotas estarán bien atendidas y que se sentirán a gusto rápidamente. Si estamos convencidos de haber hecho una buena elección nos sentiremos más tranquilos y no sentiremos ansiedad pensando en si estará bien atendido ya que,  en realidad, somos nosotros, y no ellos, quienes sufrimos ansiedad por la separación.

¿En qué debemos fijarnos a la hora de elegir una residencia para nuestra mascota?

 

  1. La residencia debe estar en regla, por lo que debemos asegurarnos que cuenta con la licencia para operar como Núcleo Zoológico. Se trata de una licencia obligatoria concedida por el departamento de Bienestar Animal de la Comunidad Autónoma en la que esté situada la residencia y nos asegura que las instalaciones han sido consideradas aptas para el uso al que se destinan por  veterinarios especializados.
  1. Muchas residencias nos ofrecen también servicio de transporte de animales. Aunque indudablemente esto puede ser mucho más cómodo para nosotros, al visita a las instalaciones de la residencia es imprescindible antes  de tomar la decisión definitiva, así podrás conocer de primera mano las instalaciones y el entorno en el que estará tu mascota y a las personas que trabajan con los perros.  Cuando visites la residencia habla con los profesionales que se encargarán de tu mascota y asegúrate de que cuentan con la experiencia necesaria en el trato de animales.
  1. Las instalaciones de alojamiento son esenciales:  con independencia de los materiales en los que estén realizados los cheniles, debemos fijarnos en su amplitud y en su limpieza. Es importante que tengan un espacio individual en el que vuestra mascota pueda comer, beber y descansar, sin perjuicio de que, a petición del propietario, los cheniles puedan ser compartidos por varios perros del mismo dueño. Los cheniles deben ser  suficientemente amplios y contar con un recinto exterior, al que los perros puedan acceder libremente.
  1. La higiene de la residencia es fundamental para tu tranquilidad. Observa las condiciones de limpieza de cheniles e instalaciones y pregunta la frecuencia con la que se limpian los recintos, en qué momento del día  y qué materiales se emplean.
  1. Agua y comida deben ser suministradas de manera individual a cada una de las mascotas. Infórmate sobre el tipo de alimentación que se da a los animales, la frecuencia con la que se les cambia el agua y si es posible llevar el alimento que quieres darle, en el caso de que, por alguna razón, no quieres que cambie su dieta.  Ten en cuenta que el cambio de alimentación habitual de tu peludo, suele causarle molestias gastrointestinales (diarrea, vómitos, etc…) por lo que si tu amigo de cuatro patas tiene este tipo de problemas, es preferible que lleves su propia alimentación durante su estancia.
  1. La residencia debe contar con un terreno suficientemente amplio para que los perros puedan jugar a su aire. Cuando mayor tiempo puedan pasar en el exterior, si la climatología acompaña, mejor y más a gusto estarán. Los perros son animales sociales y les gusta estar en compañía de otros. Es importante que la residencia permita que los animales estén juntos, siempre con la necesaria vigilancia para evitar peleas o accidentes. Es importante conocer qué es lo que hará tu perro durante su estancia en la residencia, ya que el aislamiento es una de las principales causas de depresión en perros en residencias caninas.
  1. No todas las residencias cuentan con vigilancia nocturna. Puesto que muchas de ellas se encuentran en lugares apartados, estarás más tranquilo si la residencia cuenta con vigilancia permanente, ya sea alguna persona que esté durante la noche o a través de cámaras de seguridad.
  1. Los cuidados sanitarios no solo son obligatorios – la normativa de protección animal exige que los establecimientos para el mantenimiento temporal de los animales de compañía dispongan de un servicio veterinario encargado de la vigilancia del estado de los animales residentes- sino que pueden llegar a ser esenciales. Es importante pedir información sobre el servicio veterinario con que cuenta la residencia, si es interno o externo y qué protocolo de atención existe en el caso de que un animal se ponga enfermo mientras se encuentra alojado en la residencia. En caso de que tu mascota deba seguir algún tipo de tratamiento debes de asegurarte de que la residencia cuente con personal que pueda responsabilizarse de que siga el tratamiento pautado. Lo habitual en estos casos es que la residencia pida un certificado de su veterinario habitual, así como los datos de contacto del veterinario.
  1. La residencia debe asegurarse de que tu mascota cuenta con el correspondiente chip identificativo y pedirte que les entregues la cartilla de vacunación, en la que deben constar, al menos, las vacunas contra la rabia, tos de las perreras, moquillo, hepatitis, leptospirosis y parvovirus, en perros y al menos rabia en gatos. Deberán exigir también que las mascotas alojadas estén correctamente desparasitadas y, en caso contrario, deben proporcionarte la desparasitación necesaria. Desconfía si en la residencia no dan importancia a estos detalles, esenciales para controlar el riesgo de contagio entre las mascotas.
  1. Una vez elegida la residencia, llega el temido momento de la separación. Para asegurarte de que tu amigo pase una estancia feliz, no olvides explicarle a sus cuidadores cómo es su carácter, si se lleva bien con otros perros, si está acostumbrado a obedecer. En ocasiones, sobre todo si nuestro perro es muy dependiente o es la primera vez que se separa de nosotros, llevarle su propio cojín o cama o incluso ponerle un collar de feromonas, que contribuirá a que se sienta más seguro y relajado.

Si sigues estos consejos, sin duda encontrarás la residencia en la que tu mascota y tú disfrutaréis de vuestras vacaciones. Y una vez que la encuentras… no cambies: cuanto más familiar resulte el lugar para tu amigo peludo, menos os costará a ambos adaptaros!

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